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Palacio O'Farrill , La Habana Vieja, La Habana, Cuba
Hotel O'Farrill, La Habana Vieja
Techo del Palacio O'Farrill
La Habana Vieja, Palacio O'Farrill
Entrada del Hotel Palacio O'Farrill
Palacio O'Farrill, Pasillo Interior
Pasillo interior del O'Farrill
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Sobre Hotel Palacio O'Farrill
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El hotel Palacio O'Farrill es una magnífica mansión neoclásica que está ubicada en la esquina de las calles Cuba y Chacón cerca del puerto de La Habana. Su dueño, Don Ricardo O'Farrill y O'Daly, hizo su fortuna en el comercio de esclavos, y poseía varios centrales azucareros. El pasillo de la entrada de la casa es bien impresionante, con un techo alto y puertas de caoba pulidas y tachonadas en hierro. También no olvide los dos pequeños pero elegantes asientos de mármol negros en el pasillo en forma de arco que conduce al patio.

La estética general del O'Farrill es el estilo Cubano Colonial; no es Hiberniano, pero se le aplicó el color verde con una mano liberal por todo el establecimiento como para rectificar esto. En ocasiones el entusiasmo por el color esmeralda se hace patente por todo el edificio, como por ejemplo en el viridian escozor en los lunetos de vidrios manchados y las sorprendentes paredes de color verde lima de las salas de estar de las suites.

Las caras de los visitantes que beben cócteles antes del almuerzo en el patio, también adquieren una tonalidad interesante del matiz verdoso del dosel que los sombrea del Sol. No obstante el restaurante y el snack bar rompen con la norma cromática y el último, adornado en caoba con mobiliarios de color terracota, ofrece una fresca bienvenida después de una mañana de caminata por las calles de la Habana Vieja en qué puede sentirse a veces como si se estuviera dentro de un alto horno sin obviar lo pintoresco del paseo por la Habana Vieja.

Una característica particularmente atractiva del edificio del Palacio O'Farrill es la manera en que los detalles de caoba se han dejado sin pintar, siendo barnizada simplemente para realzar la belleza de la madera. A través del edificio hay buenas piezas de viejos muebles cubanos así como numerosas reproducciones, pero estos últimos están tan bien hechos y la imitación es tan exacta que la impresión total es de una de armonía visual muy agradable.
© 2013 Nigel Hunt
24 hour reception
Aceptan Visa y Mastercard (no emitidas en bancos EEUU)
Aire acondicionado
Alquiler de autos
Aparcamiento
Bar
Bar del vestíbulo
Breakfast - buffet
Buró de taxis
Cafetería
Calle muy concurrida
Cocina internacional
Discoteca cercana
Edificio histórico restaurado
El personal de recepción habla Español, Inglés, Francés, Alemán, Italiano
Elevadores
Excursiones y buró de información turística
Facilidades para discapacitados
Galería
Guardería infantil
Hotel recientemente renovado
Internet en los ordenadores del hotel
Lavandería y servicio de planchado
Limpieza de zapatos
Luggage storage
Malecón a menos de 5 min
Oficina de correos
Periódicos diarios
Restaurante
Sala de conferencias
Sala/bar de televisión (canales internacionales y vídeos)
Seguridad - Personal de Seguridad Uniformado 24 horas
Solarium
Telefonía nacional e internacional
Tiendas a menos de 2 minutos caminando
Tiendas con artículos de primera necesidad, recuerdos y regalos
Voltaje 110/120
Detalles de la Habitación Estándar  
Las 35 habitaciones estándar en el Palacio O'Farrill tienen paredes color melocotón y muebles modernos color verde-manchado. Son cómodos, limpios y brillantes pero no magníficos. Las ventanas tienden a ser pequeñas pero proporcionan bastante luz. Tienen atractivos pisos embaldosados, sofás blandos y las sillas con (naturalmente) tapicería verde y los cuartos de baño, aunque pequeños, son limpios y funcionales. Hay solo 2 habitaciones estándar con camas matrimoniales. Las 33 restantes son habitaciones con dos camas.
© 2013 Nigel Hunt
110 volts
Agua caliente y fría
Aire acondicionado
Balcón (sujeto a disponibilidad)
Caja fuerte
Cama camera
Camas Kingsize
Cuarto de baño
Cuna para niños (bajo petición)
Dos camas
Facilidades para minusválidos
Mini-bar / Frigo
Secador de pelo
Servicio de habitaciones
Teléfono
Televisión por satélite
Detalles de la Junior Suite  
Las 3 suites del Palacio O'Farrill son casi increíblemente magníficas en términos de espacio, son grandes y tienen techos tan exageradamente altos que todo el mobiliario luce como si fuera de una casa de muñecas. Las habitaciones tienen hermosos pisos con incrustaciones de mármol y se adornan con antigüedades cubanas; la habitación 201 contiene una hermosa pieza de caoba del siglo diecinueve: la cuna de un bebé, compuesta de hojas de lino blanco quebradizo y una almohadilla minúscula de lino. Las puertas francesas del piso al techo se abren a los balcones con vista a la calle y los cuartos de baño se embaldosan en mármol cubano verde y un gris muy hermoso. Altamente recomendado para aquellos que desean disfrutar de la grandeza colonial cubana del siglo dieciocho.
© 2013 Nigel Hunt
110 volts
Agua caliente y fría
Aire acondicionado
Balcón (sujeto a disponibilidad)
Caja fuerte
Camas Kingsize
Cuarto de baño
Cuna para niños (bajo petición)
Mini-bar / Frigo
Secador de pelo
Servicio de habitaciones
Teléfono
Televisión por satélite
Guía a La Habana Vieja
Con sus calles adoquinadas, farolas y soportales coloniales, sus distintivas fortalezas españolas y más de 900 edificaciones de interés histórico y arquitectónico, que van desde el barroco hasta el art-decó, La Habana Vieja es un espacio para la fascinación. Declarada en 1982 Patrimonio de la Humanidad por la unesco, puede entenderse como un gran museo, ya que constituye el conjunto colonial más importante del Caribe y uno de los más significativos y mejor conservados de América.

El área atesora la fortificación más vieja del continente, el Castillo de la Real Fuerza, construido entre 1558 y 1577; la única calle con adoquines de madera en Cuba; así como la mayor concentración de museos del país. Desde su porción del malecón habanero, además del Castillo de los Tres Reyes del Morro, se puede percibir en toda su majestuosidad el más ambicioso y monumental proyecto militar de España en América, la Fortaleza de San Carlos de La Cabaña, que paradójicamente nunca estrenaría sus cañones. Estas construcciones militares reflejan el auténtico espíritu convulso de la época colonial en el Caribe.

De igual manera, existen otras obras arquitectónicas de notables valores históricos y artísticos, entre las que destacan el Palacio de los Capitanes Generales, señalado como el máximo exponente de la arquitectura cubana del siglo XVIII, junto con la Catedral de La Habana, un ejemplo de hibridación arquitectónica sui generis: fachada barroca e interior neo-clásico. En palabras de Alejo Carpentier, la vista exterior de la Catedral es como «música en forma de piedras».

Desde su impronta vanguardista sobresale el Edificio Bacardí que, terminado en diciembre de 1930, fue la sede de la compañía ronera homónima en Cuba, y en su momento la edificación más alta de la ciudad. Por su estructura majestuosa, sus lujosos decorados interiores en mármol de Alemania, Suecia, Noruega, Italia, Francia, Bélgica y Hungría, así como por la marcada policromía, única en su estilo, representa la cumbre del art-decó cubano.

Un necesario recorrido por La Habana Vieja puede tomar como eje a la concurrida y colorida calle Obispo, ya que en sus cercanías se encuentran los principales restaurantes, bares y hoteles del área: La Bodeguita del Medio, con su ambiente bohemio y renombrada comida criolla; El Floridita, conocido como la «cuna del daiquirí», y el Hotel Ambos Mundos, dos de los sitios más frecuentados por Ernest Hemingway. Muchos de sus hostales intentan preservar a toda costa el ambiente íntimo que sugieren sus inmuebles coloniales, con sus patios centrales, pozos y balaustradas uniformes. Las calles estrechas y los edificios con sus balcones hacen posible una agradable sombra y protegen al caminante del fuerte sol tropical; consecuentemente, de las altas temperaturas, que oscilan entre 26ºc y 30ºc durante casi la totalidad del año.

Asimismo, La Habana Vieja integra, en su incomparable ritmo artístico, una variedad notable de personajes pintorescos: zanqueros, saltimbanquis, estatuas humanas, rumberos, mimos, imitadores, mulatas floreras… La gente afable y extrovertida de La Habana Vieja parece compulsada a hacer su vida en las calles, en las conversaciones espontáneas y los juegos de dominó en las esquinas, en los balcones con sus sábanas tendidas y remendadas, lo cual añade al lugar un ritmo social incomparable. En suma, el llamado «Centro Histórico» representa algo así como un resquicio entre dos tiempos, entre el pasado colonial de la nación, reflejado en su impasible arquitectura, y su presente dinámico, reconocible en la constante efusión y colorido humano de sus calles. Sin dudas, uno de los más bellos espectáculos urbanos que ofrece Cuba.
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