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Hotel Beltrán de Santa Cruz , La Habana Vieja, La Habana, Cuba
Patio del Hotel Beltrán de Santa Cruz
Patio del Beltrán de Santa Cruz
Hotel Habaguanex Beltrán de Santa Cruz
Hotel Beltrán de Santa Cruz
Junior Suite del Beltrán de Santa Cruz
Junior Suite del Hotel Beltrán de Santa Cruz
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Sobre Hotel Beltrán de Santa Cruz
Habaguanex
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Hoteles Históricos
La mansión restaurada y convertida por la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana en el hotel Beltrán de Santa Cruz está a sólo un momento de camino calle abajo por la calle de San Ignacio partiendo de una de las más hermosas plazas de la Habana Vieja, la Plaza Vieja. Esta Plaza es la única puramente residencial de la vieja ciudad. Fué ocupada en el siglo dieciséis por los contrariados ciudadanos después que el comandante del Castillo de la Fuerza se apropiara de la Plaza de Armas para sus ejercicios militares, privando así a los habaneros de su principal área pública.

La Plaza Vieja está rodeada de bellos palacios coloniales y el Hotel Beltrán de Santa Cruz data precisamente de ese período. Fué construída esta mansión por los padres de Gabriel Beltrán de Santa Cruz y Aranda, que en 1770 recibieron el título de Conde de Jaruco y se instalaron en este hermoso palacio aún hoy conocido como la casa de los Condes de Jaruco.

La mansión que se convertiría en el hotel Beltrán de Santa Cruz, pasó posteriormente a los descendientes de uno de los ciudadanos más ilustres de La Habana, el Marqués de Cárdenas de Monte Hermoso. Sus huéspedes incluyeron al eminente científico alemán Barón Alexander von Humboldt y tres príncipes franceses: el Conde de Beaujolais, el Duque de Montpensier y el duque de Orleáns, que más adelante se convirtió en Louis Philippe I de Francia.

La graciosa arquitectura colonial del Hotel Beltrán de Santa Cruz y el diseño interior, y su proximidad al corazón del centro histórico de la ciudad, lo convierten en una opción muy atractiva para los aficionados a la historia y la arquitectura.
© 2013 Nigel Hunt
No revisado por Nigel aún
24 hour reception
Aceptan Visa y Mastercard (no emitidas en bancos EEUU)
Aire acondicionado
Bar
Breakfast - à la carte
Buró de taxis
Cafetería
Cocina internacional
Discoteca cercana
Edificio histórico restaurado
El personal de recepción habla Español, Inglés, Francés, Alemán, Italiano
Guardería infantil
Hotel recientemente renovado
Internet en los ordenadores del hotel
Lavandería y servicio de planchado
Limpieza de zapatos
Luggage storage
Malecón a menos de 5 min
Restaurante
Sala de conferencias
Sala/bar de televisión (canales internacionales y vídeos)
Seguridad - Personal de Seguridad Uniformado 24 horas
Telefonía nacional e internacional
Tiendas a menos de 2 minutos caminando
Voltaje 110/120
Detalles de la Habitación Estándar  
Quizás el elemento más atractivo de las 10 habitaciones estándar del Hotel Beltrán de Santa Cruz son sus pisos maravillosos, cuyos baldosas irregulares de terracota resultan tan evocadores del pasado colonial de La Habana. El calor del día se mantiene acorralado por las persianas de madera de las ventanas que miran a la calle o al hermoso patio lleno de plantas. Las paredes están adornadas con bosquejos de elementos decorativos que se repiten en las pinturas famosas del mural de La Habana y los mobiliarios y la tapicería son de color nata. Los cuartos de baño son simples, limpios y funcionales. Algunas de las paredes tienen tendencia a ser algo húmedas, pero de alguna manera uno acepta eso como parte de la experiencia histórica. Muchos cuartos tienen acceso por sus propias escaleras privadas. Solo 2 de las habitaciones estándar tienen cama matrimonial. Las 8 restantes tienen dos camas.
© 2013 Nigel Hunt
110 volts
Agua caliente y fría
Aire acondicionado
Balcón (sujeto a disponibilidad)
Caja fuerte
Cama camera
Camas Kingsize
Cuarto de baño
Cuna para niños (bajo petición)
Dos camas
Mini-bar / Frigo
Secador de pelo
Servicio de habitaciones
Teléfono
Televisión por satélite
Detalles de la Junior Suite  
La Junior Suite del hotel Beltrán de Santa Cruz es magnífica con un alto y adornado techo de madera. Los muebles son igualmente impresionantes y el estilo decorativo se repite en la habitación, pintada de una manera que casi desafía la descripción de la grandeza colonial. Éste es uno de los hoteles favoritos de Cubaism en la Habana Vieja.
© 2013 Nigel Hunt
110 volts
Agua caliente y fría
Aire acondicionado
Balcón (sujeto a disponibilidad)
Caja fuerte
Camas Kingsize
Cuarto de baño
Cuna para niños (bajo petición)
Mini-bar / Frigo
Secador de pelo
Servicio de habitaciones
Teléfono
Televisión por satélite
Guía a La Habana Vieja
Con sus calles adoquinadas, farolas y soportales coloniales, sus distintivas fortalezas españolas y más de 900 edificaciones de interés histórico y arquitectónico, que van desde el barroco hasta el art-decó, La Habana Vieja es un espacio para la fascinación. Declarada en 1982 Patrimonio de la Humanidad por la unesco, puede entenderse como un gran museo, ya que constituye el conjunto colonial más importante del Caribe y uno de los más significativos y mejor conservados de América.

El área atesora la fortificación más vieja del continente, el Castillo de la Real Fuerza, construido entre 1558 y 1577; la única calle con adoquines de madera en Cuba; así como la mayor concentración de museos del país. Desde su porción del malecón habanero, además del Castillo de los Tres Reyes del Morro, se puede percibir en toda su majestuosidad el más ambicioso y monumental proyecto militar de España en América, la Fortaleza de San Carlos de La Cabaña, que paradójicamente nunca estrenaría sus cañones. Estas construcciones militares reflejan el auténtico espíritu convulso de la época colonial en el Caribe.

De igual manera, existen otras obras arquitectónicas de notables valores históricos y artísticos, entre las que destacan el Palacio de los Capitanes Generales, señalado como el máximo exponente de la arquitectura cubana del siglo XVIII, junto con la Catedral de La Habana, un ejemplo de hibridación arquitectónica sui generis: fachada barroca e interior neo-clásico. En palabras de Alejo Carpentier, la vista exterior de la Catedral es como «música en forma de piedras».

Desde su impronta vanguardista sobresale el Edificio Bacardí que, terminado en diciembre de 1930, fue la sede de la compañía ronera homónima en Cuba, y en su momento la edificación más alta de la ciudad. Por su estructura majestuosa, sus lujosos decorados interiores en mármol de Alemania, Suecia, Noruega, Italia, Francia, Bélgica y Hungría, así como por la marcada policromía, única en su estilo, representa la cumbre del art-decó cubano.

Un necesario recorrido por La Habana Vieja puede tomar como eje a la concurrida y colorida calle Obispo, ya que en sus cercanías se encuentran los principales restaurantes, bares y hoteles del área: La Bodeguita del Medio, con su ambiente bohemio y renombrada comida criolla; El Floridita, conocido como la «cuna del daiquirí», y el Hotel Ambos Mundos, dos de los sitios más frecuentados por Ernest Hemingway. Muchos de sus hostales intentan preservar a toda costa el ambiente íntimo que sugieren sus inmuebles coloniales, con sus patios centrales, pozos y balaustradas uniformes. Las calles estrechas y los edificios con sus balcones hacen posible una agradable sombra y protegen al caminante del fuerte sol tropical; consecuentemente, de las altas temperaturas, que oscilan entre 26ºc y 30ºc durante casi la totalidad del año.

Asimismo, La Habana Vieja integra, en su incomparable ritmo artístico, una variedad notable de personajes pintorescos: zanqueros, saltimbanquis, estatuas humanas, rumberos, mimos, imitadores, mulatas floreras… La gente afable y extrovertida de La Habana Vieja parece compulsada a hacer su vida en las calles, en las conversaciones espontáneas y los juegos de dominó en las esquinas, en los balcones con sus sábanas tendidas y remendadas, lo cual añade al lugar un ritmo social incomparable. En suma, el llamado «Centro Histórico» representa algo así como un resquicio entre dos tiempos, entre el pasado colonial de la nación, reflejado en su impasible arquitectura, y su presente dinámico, reconocible en la constante efusión y colorido humano de sus calles. Sin dudas, uno de los más bellos espectáculos urbanos que ofrece Cuba.
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Oficina de turismo en La Habana :: Idelsis :: +53 7 863 9555
(menos de 10 días)
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