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Guía de Viaje - Pinar del Río, Cuba
Pinar del Río, la más occidental de las provincias del país, se ha ganado el beneplácito del más exigente turismo ecológico por la belleza y singularidad de sus paisajes. El verdor y la frescura que prima en sus contornos, pletóricos en especies únicas de la flora cubana, le han valido una reputación dentro de las provincias de mayor diversidad y conservación naturales en todo el país. Gracias a la conciencia de conservación de su gobierno, más del 22% de su superficie está incluida en el sistema nacional de áreas protegidas. Pinar del Río es una oportunidad excelente para disfrutar de los encantos de la exuberante naturaleza cubana.

Las magníficas condiciones naturales de sus parajes, notorios por su alta tasa de endemismo, llevó a la unesco a declarar Reserva Mundial de la Biosfera a dos de sus enclaves. El más conocido por el público internacional es la Península de Guanahacabibes, aislada región que atesora un parque nacional homónimo y dos reservas naturales: Cabo Corrientes y El Veral. Más allá de su virginal floresta y abundante fauna, este lugar cuenta con más de 20 playas de excelente calidad, dotadas de bellos paisajes marinos y un agradable clima.

El más famoso emplazamiento turístico de la provincia es el Valle de Viñales, declarado Patrimonio Natural de la Humanidad en 1999. La exclusividad de su flora y fauna, unido a sus bucólicos paisajes, cubiertos por las pintorescas casas del campesinado local, maravillan al más incólume visitante. Su característica más distintiva son unas peculiares elevaciones de base abrupta y cimas planas, llamadas mogotes, que no tienen similar alguno en la geografía cubana. Además, sus condiciones geológicas le hacen acreedor de complejos sistemas cavernarios, entre los más bellos y extensos de Latinoamérica, que lo colocan como un destino espeleológico prioritario en el país.

En la parte suroccidental de Pinar del Río se encuentran las poblaciones de San Juan y Martínez y San Luis, hogar del producto más eximio y cotizado de la Isla: el habano. La provincia es conocida como la «Meca del Tabaco» por la notoria calidad de su producto, y sus plantaciones y secaderos permiten al turista empaparse con los misterios del cultivo de esta noble planta.

Sus extensas vegas de «tabaco tapado», plantaciones cubiertas de tela fina, ofrecen una de las estimulaciones sensoriales más cautivantes del suelo nacional: la mágica mezcla entre las tonalidades varias de la hoja del tabaco y su dulce aroma. Especial gratificación aporta la finca El Pinar, sede de las mundialmente conocidas Vegas Robaina. En fin, esta hermosa y fascinante provincia atesora una parte considerable del universo auténtico de Cuba: la planta del tabaco y el candor de quienes la cultivan.
Cayo Levisa
Cayo Levisa, situado en la costa norte de Pinar del Río, es uno de los parajes más paradisíacos de los numerosos destinos naturales de importancia que abundan en el país. Esta pequeña isla, de apenas 2,5km2 de extensión, fue descubierta por Ernest Hemingway cuando, a comienzos de la década del cuarenta del pasado siglo, este estableció un campamento de pesca en Cayo Paraíso, ubicado a unos 10km hacia el este.

Desde entonces, cientos de turistas acuden a este lugar, seducidos por la belleza de sus contornos, reconocidos por sus espesos manglares y por su variedad notable de aves marinas. Al encontrarse a 2km de tierra firme, a él se llega a través de una embarcación que, desde su punto de salida en Palma Rubia, asegura un idílico viaje en compañía del resplandeciente sol de Cuba y de sus azules aguas de múltiples tonalidades.

El principal atractivo de Cayo Levisa es su magnífica playa, catalogada como una de las mejores de la zona por la calidez de sus aguas y por sus 2 500m de blanca y fina arena. Los amantes del buceo y del snorkeling tienen en su barrera coralina, a unos 2000m de la costa, no solo una de las mayores del mundo, sino uno de los paisajes marinos más hermosos de todo el Caribe. Se trata de formaciones coralinas bien conservadas, pobladas por una numerosa colonia de estrellas de mar y gorgonias, que asombra por la variada y abundante fauna marina que acoge.

La mejor forma que tiene el visitante para poder disfrutar de todos los placeres de este cayo, sin desprenderse de la magia que su relativo aislamiento propicia, es hospedándose en el Hotel Cayo Levisa, de cabañas simples y espaciosas, ubicadas estratégicamente para obtener toda la vista al mar posible. Así, la intimidad y el sosiego de estas instalaciones se vuelve un factor esencial para perderse en la contemplación de este lugar, un verdadero paraíso terrenal.
Ciudad de Pinar del Río
Pinar del Río, anclada en medio de la fértil tierra de Vuelta Abajo, fue una de las últimas capitales de provincia en echar raíces, dado el largo proceso de fundación que marcó su desarrollo. Su trazado urbanístico y sus características arquitectónicas, dado su dilatado crecimiento, presentan una heterogeneidad intrigante, en esa yuxtaposición exótica de fachadas neoclásicas, art-noveau y de los más variopintos estilos que alguna vez incidieron en Cuba. Como la capital del tabaco, en esta tierra que se gloria de producir el mejor del mundo, uno de sus más eximios orgullos es la Fábrica de tabaco Francisco Donatién, donde, abierta al ojo curioso del turista, se elaboran auténticos habanos mediante procesos artesanales con varios siglos de tradición.

Con un afable clima, moderadamente cálido y estacionalmente húmedo, no hay nada más placentero que caminar sus calles, en compañía de sus amables habitantes que insisten en enseñarle al visitante los atractivos de su ciudad. Entre estos podemos encontrar la Fábrica de Guayabita, donde se procesa y elabora el delicioso y aromático ron Guayabita del Pinar –uno de los preferidos por los cubanos–; el Parque de la Independencia, antigua Plaza de Armas que, siguiendo las tipologías urbanísticas coloniales, nuclea a su alrededor los edificios más importantes del poder español en el territorio; el Palacio de Guasch, una ecléctica y majestuosa residencia, hoy Museo de Ciencias –donde se muestra la historia geológica y otras curiosidades de la región–, que ha devenido por sus valores símbolo arquitectónico de la ciudad; el Teatro José Jacinto Milanés, que siendo fundado en 1845 es uno de los más antiguos del país; y por último, la Casa del Ron, una moderna construcción donde es posible degustar cualquiera de las prestigiosas marcas del ron cubano.

Para el acomodo del turista, la ciudad se encuentra pletórica de casas de alquiler particulares, además de hermosos hoteles como el Hotel Vueltabajo, una edificación del siglo xix donde, con su marcado estilo colonial, altos techos y ventanas de persianas parisinas, uno se deja seducir por la fascinación de su pasado.
La Palma
La quietud del paisaje natural y el aire fresco del campo, que esparce el aroma único de los sembrados de café y tabaco, hacen de La Palma un lugar adecuado para los amantes del turismo de naturaleza. Toda la región presenta una geografía fascinante en la que predominan las elevaciones montañosas, las cuales le brindan a su horizonte una personalidad propia, si bien más modesta que la del Valle de Viñales. La Palma comprende una parte del Área Protegida de la Sierra de los Órganos, sin dudas, el mayor reservorio natural de esta región y uno de los más importantes de Cuba.

Se trata de una zona fundamentalmente tabacalera, por lo que en su paisaje no son raros los sembrados ni las casas de secado que, desde su arquitectura de guano y madera, le brindan un aire rústico y auténtico a su paisaje. La localidad de La Palma se caracteriza además por su complejo sistema cavernario. Precisamente por esta razón toda la zona estuvo abundantemente poblada por grupos aborígenes que dejaron una amplia variedad de vestigios, lo que convierte a la zona en una de las más atractivas para la comunidad científica.

Actualmente, se ha reportado casi una centena de sitios de interés arqueológico en el lugar, los cuales han aportado una buena parte de las evidencias más significativas para el estudio sobre las comunidades aborígenes precolombinas en Cuba y El Caribe. Dentro de sus lugares más visitados se encuentra Pajarito, una playa rústica cuyo atractivo principal, además de las aguas cálidas y su limpieza excepcional, está dado por las condiciones de sus fondos marinos para el buceo. Por su parte, el pequeño hotel de la zona posee un encanto innegable para aquellos que busquen un alojamiento tranquilo y disfruten de la complicidad de la naturaleza para las tardes de ocio.

La Palma, si bien podría pasar desapercibida en una ojeada inicial por la provincia de Pinar del Río, es por sí solo un destino atractivo y de merecida visita. Además, su posición central, con respecto a otras locaciones de mayor visibilidad en las guías turísticas, hace posible que La Palma funcione muchas veces como una parada necesaria en las hojas de ruta de aquellos que intentan acercarse a Viñales, Puerto Esperanza, Cayo Levisa o San Diego de los Baños.
Península de Guanahacabibes
Situada en el extremo occidente de Cuba, en la provincia de Pinar del Río, la Península de Guanahacabibes es uno de los enclaves más aislados del país, por lo que en su momento fue el último refugio de los aborígenes al oeste de la isla. Sus características naturales, de gran importancia ambiental, le granjearon, desde 1987, el título de Reserva de la Biosfera, categoría otorgada por la UNESCO. Esta condición, merecida solamente por seis lugares en el país, se debe a su alto endemismo y grandes valores paisajísticos, lo que la lleva a atesorar, además del Parque Nacional Guanahacabibes, de 39 901 hectáreas, dos reservas naturales: Cabo Corrientes y El Veral.

La península cuenta con 20 playas, las que ocupan 15,3km de extensión, una de las opciones preferidas por los visitantes dado la belleza de sus paisajes marinos y el clima cálido de la región. Entre las de mayor atractivo, por sus blancas y finas arenas, resaltan Las Tumbas, El Prejuicio, El Holandés, Las Canas y María la Gorda. Una de las principales razones para acudir a esta última es el Centro Internacional de Buceo, que, además de estar próximo a la formación de coral negro más larga del archipiélago cubano, presenta 50 sitios de buceo cercanos a la costa.

De igual importancia son las múltiples cuevas y cenotes que se encuentran en el lugar, de las que nos es imposible no mencionar Cueva Las Perlas, una caverna de muchísimas galerías y un lago de 300m, a la cual se accede a través de un sendero, en medio de una bella floresta, donde es posible divisar aves endémicas del país como el tocororo –ave nacional de Cuba– y el zunzuncito –ave más pequeña del mundo.

Más allá de esta hipnótica exuberancia natural, Guanahacabibes sorprende por las fascinantes leyendas que emanan de cada uno de sus espacios, las cuales los locales se empeñan en develar al visitante. Así, las historias recogidas en el Faro Roncali, única edificación realizada en el período colonial en la región, sobre los piratas y contrabandistas que, por su aislamiento, tomaban el lugar como refugio y punto de embarque, le otorgan un aire místico y embriagador al lugar. Ambiente que el turista puede apreciar a plenitud desde su acomodo en el Hotel María la Gorda, junto a la playa homónima, dado que su condición de hotel más remoto de la isla le confiere una intimidad y una paz ideal para el turista que quiere perderse en las magnificencias naturales de la zona, una de las más idóneas del país para el turismo ecológico.
Puerto Esperanza
A 25km al norte de Viñales se encuentra el encantador pueblo de Puerto Esperanza, un lugar de gente común y trabajadora, que ha visto pasar generaciones enteras dedicadas a la pesca y la agricultura. Rara vez visitado, el pueblo sorprende por su quietud y por la simpleza de su vida natural y sus métodos de pesca semi-artesanales y rústicos, que paradójicamente representan el principal renglón económico del lugar.

Según se cuenta el pueblo fue fundado por el patriarca local Don Juan Ferrer Nicolás en los últimos años del siglo XIX, e inmediatamente después sus primeros habitantes fueron llegando al nuevo asentamiento con tal rapidez que se hizo necesaria una expansión a sólo unos pocos años de fundado. La leyenda del lugar también recoge que las matas de mango alineadas a su entrada fueron plantadas por esclavos como símbolo de su dolor y angustia. Además del paisaje costero, con su muelle de madera sobre pilotes ennegrecidos, que se adentra en el mar y sirve de acicate para una tarde melancólica, el principal atractivo de Puerto Esperanza es la autenticidad de su gente, que vive en comunión natural con la tierra y el mar de Cuba, de los que obtienen su sustento.

También existen múltiples iniciativas locales para el turismo, entre las que se encuentran las casas particulares, es decir, propiedades de residentes locales que brindan servicios de hospedaje, comida y guía turística para los visitantes del lugar y de algunas de las regiones cercanas como San Cayetano y Viñales. Los sembrados varios, las redes de pesca desplegadas en la costa y la pequeña playa con sus distintos tonos de azul, que van del mar al cielo, hacen que Puerto Esperanza sea algo así como un lugar perdido en la geografía pinareña, un lugar cercano como ninguno al encanto.
San Diego de los Baños y Parque Nacional La Güira
Entre Soroa y Viñales, casi a medio camino, se encuentra este remanso de paz con sus aguas medicinales famosas en Cuba y el mundo por sus innegables propiedades curativas. El pueblo de San Diego de los Baños, que aún conserva en su arquitectura un cierto espíritu colonial, tiene una locación privilegiada, y ofrece al visitante su asombroso escenario natural. Está ubicado entre la Sierra del Rosario y la Sierra de Güira, mientras que el río San Diego fluye a lo largo de la villa para crear, junto con su gente amable y servicial, un escenario idílico, apropiado como ninguno para la relajación del cuerpo y la mente.

La leyenda dice que fue un negro enfermo de la piel, a comienzos del siglo XIX, el primer hombre en atestiguar la magia de las aguas del río San Diego, pero no fue hasta 1891 que se estableció el primer baño natural permanente del lugar, ya cuando el renombre de sus aguas había llegado a todas partes de Cuba. Durante todo el siglo XX el halo místico de los baños de San Diego continuó en ascenso y eso posibilitó la llegada anual de turistas provenientes en su mayoría de Estados Unidos, con lo que se crearía un complejo hotelero con distintas casas de baño colectivas, así como piscinas privadas.

Hoy en día, el Balneario de San Diego ofrece unas instalaciones confortables y acogedoras, dirigidas principalmente al turismo ecológico y de salud. Las aguas termales de los baños son ricas en sulfuro, y sus temperaturas están entre 30 y 40ºc, además son famosos los restauradores baños de lodo medicinal, como también los servicios de masaje y acupuntura. Todos estos peculiares atractivos hacen que San Diego de los Baños sea considerado, en su conjunto, como el spa más atrayente de Cuba.

La zona también comprende el Hotel Mirador, construido en 1954, modesto pero atractivo en su misma sencillez; las Cabañas Los Pinos, un retiro pacífico en las montañas; la cueva Los Portales, declarada Monumento Nacional, lugar donde radicó la comandancia del Che y el cuartel general del Ejército Occidental en el año 1962 durante la Crisis de los Misiles; y las cavernas menos importantes pero todavía atractivas de El Espejo, El Salvador y Cueva Oscura.

Por otra parte, el Parque La Güira, a sólo 5km del centro de San Diego de los Baños, es un área protegida de excelsa vegetación y fauna, en cuyos dominios está la peculiar y antigua mansión campestre conocida como Hacienda Cortina, propiedad del rico abogado y latifundista José Manuel Cortina. En San Diego de los Baños la leyenda, el descanso espiritual y la armonía natural se combinan para beneplácito de sus visitantes.
San Juan y Martinez
No hay mejor lugar para conocer los misterios del cultivo del tabaco cubano, el mejor del mundo, que las vegas y poblaciones de San Juan y Martínez, zona llamada la Meca del Tabaco por la virtuosidad de sus productos. Distante 20km de la carretera provincial, esta región ubicada en la parte suroccidental de Pinar del Río seduce al visitante, no solo por el dulce aroma de las hojas de tabaco, sino también por la acogedora bienvenida que los «guajiros», exponentes de la cultura campesina típica de Cuba, le dan a los turistas.

Uno de los principales destinos de los que acuden a esta zona son las Vegas Robaina, ubicadas en la carretera a San Luis, en la finca El Pinar, donde se realiza, en sus ocho hectáreas, el cultivo de los habanos más reconocidos del país y, curiosamente, los únicos que reciben su nombre de un cubano hasta hace poco vivo: Alejandro Robaina. Hoyo de Monterrey, un terreno cóncavo en las cercanías del pueblo, favorecido por los cultivadores de tabaco de alta calidad, es otro de los lugares de interés para el turista. Su nombre se debe a una finca, ubicada otros tiempos en el lugar, de la que hoy se conservan el pórtico de entrada y la verja original, siempre atrayente por la promesa de una historia que los locales disfrutan en develar.

También podemos encontrar, para calmar la curiosidad del visitante, el Museo Municipal, poseedor de una amplia colección relacionada con la historia del pueblo y del cultivo tabacalero que centenariamente ya vienen realizando sus habitantes. Por último, es imprescindible visitar la Iglesia Católica de San Juan y Martínez, monumento histórico local, erigida por vez primera en 1761, y reconstruida luego, en 1912, al ser quemada por los lugareños, junto al pueblo, en uno de los acontecimientos más desinteresados y heroicos de las luchas por la independencia de Cuba. Región hermosa y fascinante, su propio escudo lleva el lema que caracteriza su mayor atractivo: «De mi tabaco la fama, el orbe entero la proclama».
Sandino
El territorio de Sandino representa la región más occidental de Cuba y es el municipio más extenso de la provincia de Pinar del Río y uno de los cinco más grandes del país, con 1717km2. Sandino comprende un área de notables valores naturales, sobre todo por incluir una de las mayores reservas de la flora y la fauna en Cuba: la Península de Guanahacabibes, declarada en 1987 Reserva de la Biosfera por la UNESCO. Toda la región exhibe sus matices de verde y su encanto predominantemente rural, en lo que podría entenderse como un concierto de la naturaleza cubana.

El pueblo de Sandino, la cabecera municipal, fue fundado en 1964 como un homenaje al nicaragüense Augusto César Sandino, y posteriormente ampliado en 1976, aunque la historia de la región data de los primeros años de la colonización española, ya que desde comienzos del siglo XVI fueron reportados numerosos asentamientos aborígenes.

El municipio de Sandino también atesora la mayor zona lacustre de Cuba. Sus principales lagos incluyen: El Pesquero, Los Indios y Laguna Grande. Otros encantos sin comparación se pueden encontrar en sus más de 200km de costa, a través de los cuáles se diseminan hermosas playas arenosas y más de 50 asombrosos sitios para el buceo, que representa una de las actividades turísticas distintivas de la región.

Los fondos de Sandino albergan la mayor extensión de coral negro en Cuba, así como los paisajes marinos más impresionantes y mejor conservados del país, solo superados por los de Punta Francés en la Isla de la Juventud. En este sentido, la Marina Gaviota Cabo de San Antonio ofrece excursiones de buceo a 27 sitios diferentes, así como cursos de buceo certificados internacionalmente y expediciones de pesca en alta mar.

Por otra parte, las playas rústicas y solitarias contribuyen al disfrute natural de miles de turistas cada año, entre estas destacan María la Gorda, donde se encuentra el Centro Internacional de Buceo, y Playa Las Tumbas. En suma, Sandino es una de las zonas más bellas del paisaje cubano y se extiende desde los predios del pueblo Sandino, hasta el solitario Faro Roncali, guardián del extremo occidental cubano en el Cabo de San Antonio: el lugar donde termina la Isla, o donde comienza.
Viñales
Los surcos recién arados que se extienden hasta el horizonte con su tierra roja brillante, las montañas que parecen salir de la tierra como árboles inmensos y llegar hasta el cielo; los colores de la vida campesina; el acuerdo perfecto entre el guano seco, la tierra y la hierba de un verde intenso, entre lo que la naturaleza crea y aquello que el hombre construye; en fin, todo el concepto de convivencia y armonía naturales, los conceptos mismos de plenitud y majestuosidad, parecen explicarse por sí solos cuando se percibe a Viñales: el momento más impresionante del paisaje cubano.

El Valle de Viñales, que incluye al Parque Nacional de Viñales con sus 150 km2 de extensión, fue declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO en 1999. En su sobrecogedor paisaje resultan notables las peculiares montañas de roca cárstica, base abrupta y cimas planas llamadas mogotes, únicas en Cuba y comparables sólo con las de China y Malasia. Toda la zona, por sus características geológicas, posee uno de los conjuntos cavernosos más complejos de Cuba.

La Cueva del Indio es el lugar de un antiguo asentamiento aborigen en que se han encontrado varios enterramientos, y está atravesada por las aguas gélidas de un río subterráneo, transitado en botes por los visitantes. También está la Cueva de San Miguel en que se encuentra el histórico palenque de cimarrones, algo así como la fortaleza natural de los esclavos prófugos de sus amos. Por su parte, la Gran Caverna de Santo Tomás es el sistema cavernoso más largo de Cuba, una auténtica aventura en los adentros de la tierra.

En otro sentido destaca el monumental proyecto del Mural de la Prehistoria, dirigido por el artista local Leovigildo González en 1961. Se trata de una inmensa representación pictórica sobre las rocas, de 120m de largo y casi 60m de alto, cuya consecución definitiva implicó la labor de cerca de 20 obreros por casi cuatro años de manera ininterrumpida. El Mural de la Prehistoria, con sus colores psicodélicos y múltiples formas, resalta dentro del panorama natural como una marca de lo insólito en Cuba. El hotel Los Jazmines, con su piscina de cara al impresionante paisaje, posee la mejor vista del lugar; y el hotel La Ermita ostenta el mejor restaurante por su perspectiva panorámica de los atardeceres en el valle.

El paisaje atrayente de Viñales exhibe sus secaderos y sus chozas campesinas con el orgullo propio de la mejor tierra para el cultivo del tabaco en el mundo. Las hojas cuelgan desde vigas de madera y se secan de febrero a mayo en un proceso enteramente artesanal, que hace del tabaco pinareño el más solicitado en el mundo entero, y el más elogiado por sus muchos entusiastas históricos como Ernesto Guevara, el Che, John F. Kennedy, Ernest Hemingway, entre otros. Sin más palabras, Viñales es uno de los lugares por excelencia del turismo natural en Cuba.



Viñales tiene una excelente escalada.

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